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ADOLESCENTES, JÓVENES Y CONSUMO DE ALCOHOL
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ADOLESCENTES, JÓVENES Y CONSUMO DE ALCOHOL

El alcohol es la droga que más conocemos y la más consumida. Una gran parte de la población lo consume de forma habitual y para muchos jóvenes beber alcohol es una práctica fuertemente vinculada al ocio de fin de semana y a la socialización. Según la última encuesta sobre uso de drogas en estudiantes de Enseñanzas Secundarias de 14 a 18 años de toda España (ESTUDES 2014/2015), el alcohol es la sustancia más consumida (un 76,8% en los últimos 12 meses), y la que se percibe como de menor riesgo.

Fenómenos como el “botellón” o el “binge drinking” (consumo de grandes cantidades de alcohol en un breve periodo de tiempo) se han establecido como costumbre habitual de fin de semana entre adolescentes y jóvenes, con el fin de divertirse, de sentirse integrados y comunicarse de manera más desinhibida.

Los efectos que se derivan de la ingesta de grandes cantidades de bebidas alcohólicas en un escaso período de tiempo son múltiples y relativamente frecuentes: borracheras, peleas, discusiones y conflictos familiares o con las amistades, dificultades para estudiar o trabajar, etc. En ocasiones, el consumo de alcohol provoca problemas mucho más graves como: accidentes de tráfico, abuso y/o dependencia del alcohol, etc.

¿Cómo reaccionar ante su primera borrachera?

El miedo a que les pueda haber pasado algo, el enfado y decepción por no haber cumplido con su palabra, el sentimiento de culpa por no haber sabido evitar que pasara algo así…, son muchas las emociones que facilitan que las madres y los padres respondamos con impulsividad y de manera contraproducente en estos casos. La primera recomendación, por lo tanto, es respirar profundamente y postergar la conversación con nuestra hija y/o nuestro hijo para el día siguiente, cuando ya esté en condiciones de mantener un diálogo con toda su atención, y una vez que veamos que ya no nos invade la reacción emocional del primer momento.

Si llega en un estado muy perjudicado es importante que le preguntemos cómo se encuentra y, si lo vemos necesario, que pidamos ayuda médica. En cualquier otro caso, de manera calmada pero firme, le diremos que hablaremos de ello al día siguiente.

Al día siguiente, tras haber descansado, buscaremos el momento para hablar sobre el asunto. Es fundamental que guardemos la calma y evitemos dramatizar durante la conversación, pero por otro lado mostraremos seriedad, que entienda que es un tema que nos preocupa.

Podemos comenzar con una pregunta abierta, tipo: “¿qué pasó anoche?”. Es importante que se explique sin interrumpirle y sin juzgarle, de lo contrario probablemente se ponga a la defensiva y evite seguir hablando.

Si se cierra en banda desde un primer momento, le podemos explicar cómo nos sentimos, por ejemplo: “Ayer me asusté cuando no llegabas. Al verte aparecer bebido/a, me enfadé. Me gustaría que me lo contaras, me quedaría más tranquila/o”. Evitemos en todo momento juicios de valor del tipo: “Eres un/a irresponsable”.

Nuestro objetivo en esta conversación consiste en tratar de descubrir -sin que suene a interrogatorio- los motivos y la cantidad de consumo de alcohol que ingirió.

Si valoramos que no tiene apenas información sobre los riesgos de los consumos de abuso de alcohol, se la facilitaremos y aprovecharemos para reflexionar sobre ello.

Sería muy positivo que la conversación acabara con un compromiso de responsabilidad por parte nuestra hija o hijo respecto al consumo de alcohol en futuras salidas de ocio.

Una vez que ya hayamos tratado este episodio puntual, conviene que nos planteemos en familia qué factores de protección podemos trabajar para evitar que este comportamiento se convierta en un hábito: ofrecerle otras alternativas de ocio saludable (con amistades y con la familia), negociar horarios y otras normas con consecuencias asociadas a su incumplimiento (fijadas de antemano), aumentar la comunicación acerca de los aspectos que le preocupan en su día a día para poderle apoyar si lo necesita, etc.

De una mala experiencia se pueden sacar aspectos muy positivos.

En cualquier caso, si te encuentras en esta situación, te recomendamos que solicites ayuda en el Servicio telefónico gratuito de Orientación Familiar: 900 22 22 29. En este servicio, os ofreceremos pautas psicoeducativas para afrontar mejor este episodio.

Otras píldoras relacionadas:

Medios

Adolescentes, jóvenes y consumo de alcohol FAD familias (http://www.enfamiliafad.org)

4 comentarios

  • Enlace al Comentario Carmen publicado por Carmen Miércoles, 08 Febrero 2017 14:48

    Creo que uno de los grandes problemas que existe con el alcohol, e incluso con otras drogas tipo cannabis, es que lo "hacen todos" y claro, no hacerlo supone en muchas ocasiones ser el "hazme reir" del grupo de iguales. De aquí me surge algunas preguntas tipo: ¿cómo inculcar a los adolescentes y jóvenes la importancia de NO hacerlo? ¿cómo explicarles que NO hacerlo es lo correcto y que por ello no eres peor que los demás?, etc.
    Muchas gracias por toda esta información, es muy útil.

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  • Enlace al Comentario CONCHA publicado por CONCHA Miércoles, 08 Febrero 2017 14:03

    ME HA GUSTADO MUCHISIMO ESTA PILDORA ,DA UNA RAPIDA VISION PARA PODER AFRONTAR ESE PRIMER DIA EN EL QUE TU HIJO APARECE EN CASA CON UNA BUENA COGORZA. PERO ME GUSTARIA QUE SE PROFUNDIZARA MAS SOBRE LOS FACTORES DE PROTECCION A SEGUIR.MUCHAS GRACIAS.

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  • Enlace al Comentario Martita publicado por Martita Martes, 07 Febrero 2017 10:44

    Reconozco que en mi juventud se bebía mucho, pero nunca se enteraron mis padres. Yo no se si se me pasaba "el pedo" en cuanto ponía el pie en mi casa o de que forma lo hacíamos para que no se enterasen. Ese "miedo" que se tenía por si te pillaban quizás nos hacía serenarnos.
    Lo que yo observo, es que ahora no les importa en que situación llegar. Te hacen cómplice de sus adicciones contándote: "me cogí una mierda ayer ..."
    Francamente no se si mis oídos quieren escuchar ciertas cosas y ahora pienso "Qué bien vivían mis padres porque no se enteraban de nada".
    Muchos pensarán que es mejor que los hijos cuenten las cosas, pues yo os digo que hay formas y formas de contar lo que les ha pasado. En ocasiones quieren que nos enteremos porque así siempre podrán decir: "yo ya te lo conté... (nos hacen cómplices)". Por supuesto hay excepciones.
    Bien, pues ni lo de mis padres

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  • Enlace al Comentario Marta publicado por Marta Sábado, 08 Octubre 2016 20:27

    Un día llegó mi hijo fatal a casa. No era muy tarde, pero estaba borracho. Vomitó por todo el pasillo y todo el baño, y se metió en la cama. Comprendí que en ese momento no podíamos hablar, solo le dejé un barreño al lado de la cama, y le dije que si le habían acompañado, y que ya hablaríamos. Limpié el pasillo, no el baño. A la mañana siguiente quería ir corriendo a ducharse... pasó muchísimo asco para limpiar lo de la noche anterior, pero me pareció que tenía que ser así, afrontar las consecuencias, aunque fuera un poco. Luego hablamos tranquilamente, procuré darle las claves para que cuando tuviera edad de beber lo hiciera moderadamente. De esto ha pasado un año, por ahora no vamos mal, pero hay que luchar.

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